autismo-2014Fuente: Autismodiario.org

Este año ha sido muy intenso en cuanto a avan­ces en la inves­ti­ga­ción sobre el autismo. Durante el 2014 se ha con­ti­nuado el tra­bajo intenso en los aspec­tos rela­ti­vos a gené­tica, quizá este sea el campo que más inver­sión está reci­biendo, pero dos cam­pos de inves­ti­ga­ción le han hecho som­bra a la gené­tica, aun­que en muchos aspec­tos hay una inter­co­ne­xión entre ambos. La neu­ro­fi­sio­lo­gía con sus estu­dios sobre el cere­bro y la micro­bio­lo­gía, con los aspec­tos rela­ti­vos a infec­cio­nes e inmu­ni­dad. Y en este 2014 se han dado gran­des pasos en lo rela­tivo a investigación.

Saber qué causa el autismo es un pro­yecto com­plejo, y a la vez deseado y espe­rado por millo­nes de per­so­nas. Bási­ca­mente el obje­tivo de des­cu­brir ese ori­gen, u orí­ge­nes, nos lleva al pen­sa­miento lógico de si sé que lo crea puedo “curarlo”, evi­tarlo, miti­garlo,… Y milla­res de cien­tí­fi­cos tra­ba­jan sin des­canso en todo el mundo para ave­ri­guar los meca­nis­mos cla­ves del autismo.

Es des­ta­ca­ble seña­lar que la prác­tica tota­li­dad de estu­dios de inves­ti­ga­ción sobre autismo apun­tan a que el autismo se genera durante la con­cep­ción y/o emba­razo, des­car­tán­dose cada vez más la posi­bi­li­dad de un autismo indu­cido tras el nacimiento.

Pero antes de leer el resto del artículo donde van a encon­trar datos muy intere­san­tes, qui­siera invi­tar­les a unos segun­dos de refle­xión sobre el sig­ni­fi­cado del avance cien­tí­fico, pero desde una visión más filo­só­fica que cien­tí­fica. En su día ya me referí al posi­ble con­flicto ético y moral sobre bio­mar­ca­do­res o detec­to­res pre­na­ta­les del autismo, y tam­bién es impor­tante enten­der las dife­ren­tes visio­nes sobre el autismo. Los avan­ces cien­tí­fi­cos están cre­ciendo en pro­gre­sión geo­mé­trica, esto sig­ni­fica que den­tro de pocos años sabre­mos qué y por qué se causa el autismo. En este resu­men anual vamos a ver ya algu­nas de las pis­tas prin­ci­pa­les. Pero les invito a rea­li­zarse algu­nas pre­gun­tas: ¿Hasta qué punto un pre­dic­tor gené­tico o bio­mar­ca­dor es capaz de mos­trar el impacto del autismo en una per­sona?; ¿La pro­gre­siva desa­pa­ri­ción de per­so­nas en el espec­tro autismo en su con­junto de la socie­dad es buena o mala?; ¿Podré cam­biar a mi hijo con un nuevo fár­maco? ¡Para con­ver­tirlo en qué!, ¿en nor­mal?, esto en el supuesto que sea­mos capa­ces de defi­nir la nor­ma­li­dad; ¿Y qué pasa con aque­llas per­so­nas que están feli­ces con su dife­ren­cia? ¿las obli­ga­mos a “curarse” o las con­si­de­ra­mos como “raras” de por vida?; ¿Debe ser la cien­cia un ins­tru­mento social para enten­der mejor la con­di­ción humana o ser un sis­tema de per­fec­cio­na­miento humano? Estas y otras muchas más pre­gun­tas podría­mos hacer­nos ante el reto científico.

Y tras las con­si­de­ra­cio­nes pre­vias, y ya entrando en mate­ria, hemos divi­dido por gru­pos prin­ci­pa­les los prin­ci­pa­les cam­pos de inves­ti­ga­ción, aquí les deja­mos el resumen.

Gené­tica

La gené­tica está dando pasos de gigante en los últi­mos tiem­pos, bási­ca­mente esta­mos viendo como fallos en la expre­sión de deter­mi­na­dos genes, o deter­mi­na­das muta­cio­nes, sean esta espon­tá­neas –de novo– o here­da­das están impli­ca­das direc­ta­mente en el desa­rro­llo del cere­bro, y por tanto son fac­to­res direc­tos en el desa­rro­llo del autismo.

En el artículo Un algo­ritmo mate­má­tico des­tapa las hue­llas del Autismo, un equipo de inves­ti­ga­do­res desa­rro­lló un sis­tema mate­má­tico para poder esta­ble­cer patro­nes comu­nes en casos de autismo idio­pá­tico. La idea es usar inte­li­gen­cia arti­fi­cial para en base a patro­nes de con­ducta y bases de datos gené­ti­cas esta­ble­cer patro­nes comu­nes que nos ayu­den a iden­ti­fi­car alte­ra­cio­nes genéticas.

Cien­tí­fi­cos espa­ño­les revier­ten los sín­to­mas del autismo en rato­nes, los cien­tí­fi­cos iden­ti­fi­ca­ron que una alte­ra­ción en las neu­re­xi­nas –unas pro­teí­nas que regu­lan el fun­cio­na­miento de las sinap­sis y que están aso­cia­das con el autismo– cau­san con­duc­tas pro­pias del autismo, y que este hecho se puede rever­tir. Un poco en la misma línea del artículo Un viejo fár­maco reduce los sig­nos de autismo en rato­nes, donde los inves­ti­ga­do­res usa­ron la sura­mina –un cono­cido inhi­bi­dor de la seña­li­za­ción puri­nér­gica– donde se com­bi­naba la gené­tica con fac­to­res medioam­bien­ta­les y a tra­vés del fár­maco se redu­cían las con­duc­tas aso­cia­das al autismo.

En el artículo La edad altera los patro­nes de las eti­que­tas quí­mi­cas del ADN en el esperma, veía­mos como la edad del padre estaba ligada a cam­bios gené­ti­cos que podían estar invo­lu­cra­dos en el autismo de los hijos.

En Estu­dios de secuen­cia­ción masiva reve­lan genes clave del autismo, se iden­ti­fi­ca­ron los prin­ci­pa­les genes aso­cia­dos al autismo en una pobla­ción extensa. Donde se iden­ti­fi­ca­ron 50 genes can­di­da­tos para ser los prin­ci­pa­les acto­res gené­ti­cos en la apa­ri­ción del autismo. En gene­ral, los genes apun­tan a dos fun­cio­nes prin­ci­pa­les: la comu­ni­ca­ción entre las unio­nes neu­ro­na­les, o sinap­sis, y el con­trol de la estruc­tura y la expre­sión génica. Este último, prác­ti­ca­mente des­co­no­cido en el autismo hace cinco años, se per­fila como la vía más fuerte invo­lu­crada en el trastorno.

Muta­cio­nes raras vin­cu­la­das a la seve­ri­dad de los sín­to­mas del autismo, donde los inves­ti­ga­do­res iden­ti­fi­ca­ron 33 genes que tie­nen al menos una pro­ba­bi­li­dad del 90 por ciento de ser ver­da­de­ros genes del autismo, inclu­yendo 13 genes que tie­nen una pro­ba­bi­li­dad del 99 por ciento o más de ser así, des­cu­briendo tam­bién siete genes que nunca antes se habían rela­cio­nado con el autismo.

Las muje­res están más pro­te­gi­das del autismo según un estu­dio, nos des­vela el por qué de la dife­ren­cia de número entre hom­bres y muje­res diag­nos­ti­ca­das con autismo, y nos da las cla­ves gené­ti­cas de esta dife­ren­cia. Pero tam­bién nos advierte de que quizá esta­mos pasando por alto a muchas muje­res con sín­toma má leves y que pasan desapercibidas.

En Autop­sias de cere­bros mues­tran la firma mole­cu­lar del autismo vemos las tres vías mole­cu­la­res rela­cio­na­das con el autismo, donde a pesar de la gran diver­si­dad de mani­fes­ta­cio­nes y diver­si­dad que se da en el espec­tro del autismo, existe una con­ver­gen­cia hacia estas tres vías gene­ra­les. Pero ade­más nos habla de la cor­teza cere­bral, donde estas alte­ra­cio­nes gené­ti­cas pare­cen inci­dir de forma más directa y por tanto cau­san las alte­ra­cio­nes que gene­ran los sín­to­mas aso­cia­dos al autismo. Y esto está ligado a los estu­dios del cere­bro, que apun­tan exac­ta­mente en la misma dirección.

Fac­to­res ambientales

Los fac­to­res ambien­ta­les son bási­cos para enten­der el con­junto, ya que muchas muta­cio­nes o alte­ra­cio­nes en los genes tie­nen un ori­gen ambien­tal. Desde sus­tan­cias tóxi­cas que infie­ren direc­ta­mente en la trans­mi­sión gené­tica o que afec­tan –directa o indi­rec­ta­mente– en muta­cio­nes de novo, a aspec­tos rela­cio­na­dos con el entorno, la edad, la com­bi­na­ción gené­tica de la pareja, etc.

En el artículo La edad altera los patro­nes de las eti­que­tas quí­mi­cas del ADN en el esperma, que abor­da­mos en la sec­ción de gené­tica, vemos un ejem­plo del sola­pa­miento cons­tante entre fac­to­res ambien­ta­les y la genética.

En Nue­vas evi­den­cias sobre la aso­cia­ción entre pes­ti­ci­das y autismo, hemos vuelto a ver, como el uso de deter­mi­na­dos pro­duc­tos quí­mi­cos tóxi­cos –muy espe­cial­mente pes­ti­ci­das- se aso­cian a una mayor pobla­ción de per­so­nas con tras­tor­nos del neu­ro­de­sa­rro­llo en gene­ral, no sola­mente autismo. La rela­ción entre tóxi­cos y tras­tor­nos del neu­ro­de­sa­rro­llo es –para­do­ji­ca­mente– obvia pero difí­cil de demos­trar ante las admi­nis­tra­cio­nes públi­cas. Quizá exce­si­vos intere­ses con­flu­yen, aun­que se advierte que cuando en deter­mi­na­das zonas geo­grá­fi­cas se prohíbe deter­mi­nado com­puesto quí­mico, los naci­mien­tos de niños con tras­tor­nos del neu­ro­de­sa­rro­llo disminuyen.

Los Adul­tos con autismo pre­sen­tan un mayor riesgo de vic­ti­mi­za­ción sexual, no nos habla de gené­tica, ni de orí­ge­nes, ni cau­sas, ni nada pare­cido, pero sí nos habla de cómo el entorno de la per­sona con­di­ciona su cali­dad de vida y sobre todo, de algo que nunca debe­mos olvi­dar, y son los abu­sos sexua­les a los que las per­so­nas con autismo están expues­tos por su espe­cial condición.

Neu­ro­fi­sio­lo­gía y cerebro

Los avan­ces en el estu­dio del cere­bro son com­ple­jos, ya que para poder estu­diar­los nos hace falta tener un cere­bro, y obvia­mente hay que espe­rar a que el dueño del cere­bro se muera y lo done para su estu­dio. Afor­tu­na­da­mente exis­ten pro­gra­mas de ban­cos de cere­bros que están ayu­dando a desa­rro­llar estas inves­ti­ga­cio­nes. Y aquí están empe­zando a apa­re­cer resul­ta­dos muy impor­tan­tes que se ali­nean pre­ci­sa­mente con los estu­dios de gené­tica, algo básico y fundamental.

Nue­vas evi­den­cias sobre el ori­gen pre­na­tal del Autismo nos mues­tra alte­ra­cio­nes en la cor­teza cere­bral invo­lu­cra­das direc­ta­mente en alte­ra­cio­nes en la con­ducta y la comu­ni­ca­ción aso­cia­das al autismo, aun­que es impor­tante des­ta­car algu­nas reti­cen­cias al citado estu­dio, vemos como a mayor es el área afec­tada mayor es el impacto del autismo. Y de la misma forma, como cuando las zonas afec­ta­das son peque­ñas, éstas pue­den ser “repa­ra­das” por el pro­pio orga­nismo durante el cre­ci­miento del niño.

Inves­ti­ga­do­res des­cu­bren alte­ra­cio­nes en la cor­teza insu­lar rela­cio­na­das con el des­or­den sen­so­rial en el autismo, otro estu­dio –basado en rato­nes– donde vol­ve­mos a la cor­teza del cere­bro, y donde ade­más vemos como las alte­ra­cio­nes sen­so­ria­les se rela­cio­nan tam­bién con las alte­ra­cio­nes en la cons­truc­ción del cere­bro. Y nue­va­mente vemos como los aspec­tos excitatorios-inhibitorios de la cor­teza se hallan alterados.

Los pro­ble­mas de coor­di­na­ción motriz en el autismo y las célu­las de Pur­kinje nos habla de ano­ma­lías sináp­ti­cas que pue­den desem­pe­ñar un papel en los pro­ble­mas de moto­res que nor­mal­mente se obser­van en niños con autismo. Este estu­dio viene a refor­zar aun más la evi­den­cia que rela­ciona los pro­ble­mas de la poda sináp­tica y de las alte­ra­cio­nes del cere­belo en los aspec­tos motri­ces y cog­ni­ti­vos, así como la alte­ra­ción o asin­cro­nía exis­tente entre los aspec­tos motri­ces y sensoriales.

Los cere­bros de los niños con autismo tie­nen mayor número de cone­xio­nes sináp­ti­cas, donde nue­va­mente existe una fuerte corre­la­ción con aspec­tos gené­ti­cos que gene­ran una mala poda de neu­ro­nas sobran­tes. Estu­dio que viene a refor­zar otro pre­vio del año 2011 y que iba en exac­ta­mente la misma direc­ción. Y a su vez se ensayo con rapa­mi­cina, sobre la cual ya habla­mos en el 2009. Una de los aspec­tos des­ta­ca­bles del estu­dio es que se obtu­vie­ron los mis­mos resul­ta­dos en estu­dios de rato­nes modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­mente que en humanos.

Epi­de­mio­lo­gía, diag­nós­tico y bio­mar­ca­do­res

En lo rela­tivo a los aspec­tos epi­de­mio­ló­gi­cos, de diag­nós­tico y bio­mar­ca­do­res, encon­tra­mos como las inves­ti­ga­cio­nes se corre­la­cio­nan unas con otras. Aun­que en los aspec­tos epi­de­mio­ló­gi­cos vemos como la pre­va­len­cia del autismo ha dejado de cre­cer, ya en el 2013 hablá­ba­mos del par­ti­cu­lar. Pero tam­bién vemos como no solo ha sido el autismo lo que ha cre­cido en cuanto a pre­va­len­cia. Tam­bién vemos como aspec­tos liga­dos a infec­cio­nes, y nue­va­mente a aspec­tos gené­ti­cos pare­cen ser can­di­da­tos fir­mes para ser futu­ros bio­mar­ca­do­res pre­na­ta­les del autismo.

El por qué del 60% del incre­mento de la pre­va­len­cia del autismo en Dina­marca, apoya el argu­mento de que el apa­rente aumento de la pre­va­len­cia de TEA en Dina­marca en los últi­mos años se debe en gran parte a cam­bios en las prác­ti­cas de pre­sen­ta­ción de infor­mes a tra­vés del tiempo, por ejem­plo, la inclu­sión de autismo de alto fun­cio­na­miento o sín­drome de asper­ger, o la inclu­sión de muchas más muje­res en el diag­nos­tico de TEA. O como en el 2010 se esta­bi­lizó la pre­va­len­cia del autismo en el país.

En El autismo no es el único tras­torno del neu­ro­de­sa­rro­llo en aumento, se ana­lizó como no solo los tras­tor­nos del espec­tro del autismo han aumen­tado, sino otros tras­tor­nos del neu­ro­de­sa­rro­llo. El acceso al diag­nós­tico y una mayor con­cien­cia­ción parece estar detrás de este aumento diagnóstico.

En Auto­an­ti­cuer­pos y autismo (aun­que se basa en estu­dios del 2013, los del 2014 han dado resul­ta­dos muy simi­la­res), se habla de que un número sig­ni­fi­ca­tivo de casos de autismo podría ser cau­sado por la pro­duc­ción por parte de la madre de anti­cuer­pos que reac­cio­na­rían con­tra antí­ge­nos del cere­bro del feto en desa­rro­llo durante el emba­razo. Lo cual nos lleva a dis­po­ner de mode­los para biomarcadores.

Y en Un estu­dio rela­ciona las infec­cio­nes mater­nas con el autismo, se tra­baja nue­va­mente con los aspec­tos nom­bra­dos en el articulo ante­rior, donde un efecto externo –en este caso una infec­ción– durante el emba­razo podría estar en una de las cau­sas del autismo.

Micro­bio­lo­gía

Cada vez hay más y más estu­dios que se cen­tran en aspec­tos no gené­ti­cos y que rela­cio­nan el autismo con infec­cio­nes, anti­cuer­pos, res­pues­tas inmu­nes, …, y que están mucho más rela­cio­na­dos con aspec­tos ambientales.

Y colo­ca­mos de nuevo los estu­dios Auto­an­ti­cuer­pos y autismo y Un estu­dio rela­ciona las infec­cio­nes mater­nas con el autismo por su rela­ción con el apar­tado. Aun­que tam­bién nos apor­tan bio­mar­ca­do­res, cla­ra­mente nos hablan de reac­cio­nes inmu­nes o auto­in­mu­nes y de infec­cio­nes, que afec­tan durante el pro­ceso del embarazo.

¿El siguiente tema can­dente en la inves­ti­ga­ción del autismo? Las célu­las inmu­nes. Nos hablan del vínculo del cere­bro y el sis­tema inmune, aun­que desde hace algún tiempo diver­sos inves­ti­ga­do­res tra­ba­jan en este área, quizá el 2014 se ha con­ver­tido en el año del des­pe­gue de esta línea de tra­bajo, que en el 2015 nos traerá algu­nas sorpresas.

Un viejo fár­maco reduce los sig­nos de autismo en rato­nes, este estu­dio lo nom­bra­mos de pasada en la sec­ción de gené­tica, pero lo colo­ca­mos de nuevo aquí, ya que nos habla de alte­ra­cio­nes meta­bó­li­cas y su rela­ción con la bio­quí­mica y su impacto en la reac­ción inmune del organismo.

Los nive­les de oxi­to­cina en san­gre pre­di­cen pro­ble­mas socia­les no solo en el autismo viene a sumarse a los otros 200 estu­dios simi­la­res publi­ca­dos en los últi­mos 5 años, tal es el inte­rés que sus­cita la oxi­to­cina en la con­ducta, y aun­que tam­bién hay un fuerte com­po­nente gené­tico en la alte­ra­ción de la oxi­to­cina, vemos como el impacto en la con­ducta social es muy elevado.

Tras­tor­nos meta­bó­li­cos debi­dos a la caren­cia de sueño no habla de autismo, sino de pobla­ción en gene­ral, pero dado que los pro­ble­mas de sueño en per­so­nas con autismo son tan habi­tua­les, es ade­cuado el ubi­carlo en esta sección.

Autismo, infan­cia y pro­ble­mas del apa­rato diges­tivo es real­mente una reco­pi­la­ción y aná­li­sis de 14 estu­dios (con fechas de publi­ca­ción diver­sas, inclu­yendo el 2014) y datos sobre el impacto en la pobla­ción infan­til en gene­ral. Vemos como los pro­ble­mas rela­cio­na­dos con la micro­biota intes­ti­nal están ínti­ma­mente liga­dos a muchos de los pro­ble­mas –que a veces se pro­du­cen en cas­cada– tie­nen las per­so­nas con autismo.

Tera­pia e inter­ven­ción temprana

La inves­ti­ga­ción no solo se cen­tran en bus­car cau­sas u orí­ge­nes, tam­bién en como mejo­rar la cali­dad de vida de las per­so­nas. Y la inter­ven­ción es muy impor­tante. La aten­ción tem­prana, el desa­rro­llo del len­guaje y la comu­ni­ca­ción, los aspec­tos sen­so­ria­les, etc. Y aun­que quizá en este apar­tado no se hayan dado tan­tos estu­dios de rele­van­cia en el 2014, sí les trae­mos algu­nos de relevancia.

Inves­ti­ga­cio­nes tra­tan de pre­ci­sar el momento ade­cuado para la aten­ción tem­prana en el autismo nos habla no solo de la impor­tan­cia que la aten­ción tem­prana tiene, y de la evi­den­cia en cuanto a los resul­ta­dos de la misma, sino de que a más pronto se empiece mayo­res y mejo­res serán los resul­ta­dos. Por tanto, diag­nós­tico tem­prano e inter­ven­ción tem­prana son dos cla­ves fun­da­men­ta­les para mejo­rar la cali­dad de vida de estas per­so­nas y sus fami­lias. Y muy impor­tante, para redu­cir con­si­de­ra­ble­mente el costo eco­nó­mico en inter­ven­ción a lo largo de la vida de la persona.

Mejo­rando las capa­ci­da­des ver­ba­les del niño con autismo gra­cias a la tec­no­lo­gía viene a reafir­mar la expe­rien­cia empí­rica sobre cómo usando tec­no­lo­gía de forma ade­cuada pode­mos mejo­rar y ace­le­rar las capa­ci­da­des ver­ba­les y comu­ni­ca­ti­vas de niños con autismo.

El desa­rro­llo del len­guaje y la inte­li­gen­cia en el Autismo es real­mente una reco­pi­la­ción de diver­sos estu­dios, pero que pre­tende inci­dir en que len­guaje y comu­ni­ca­ción están muy liga­dos a los mode­los de medi­ción de inte­li­gen­cia. Y por tanto debe­re­mos replan­tear­nos muchas de las asun­cio­nes pre­vias sobre estos aspectos.

Y en El desa­rro­llo del len­guaje en el autismo y su rela­ción con aspec­tos sen­so­ria­les y motri­ces, sucede un poco lo mismo que con el ante­rior, real­mente se basa en un estu­dio del 2013, pero que pasó casi inad­ver­tido. La rele­van­cia en los aspec­tos motri­ces y sen­so­ria­les liga­dos al len­guaje no siem­pre han sido abor­da­dos de forma con­junta, y por tanto es básico tener una visión glo­bal para poder aco­me­ter mejo­res mode­los de intervención.

Des­or­de­nes sensoriales

Los des­or­de­nes sen­so­ria­les afec­tan de muchas for­mas a las per­so­nas con autismo, incluso se pos­tula ya que el autismo no es más que un des­or­den sen­so­rial de gran impacto. La comu­ni­ca­ción, la visión, el oído, el tacto,…, este pro­blema de inte­gra­ción sen­so­rial, de correcta sin­cro­ni­za­ción de los sen­ti­dos genera una cas­cada de pro­ble­mas a la per­sona. La prác­tica tota­li­dad de estos des­or­de­nes se puede regu­lar, incluso en eda­des muy tem­pra­nas, aun­que tris­te­mente casi nadie lo hace. Y la regu­la­ción de los des­or­de­nes sen­so­ria­les implica un mejor len­guaje y/o comu­ni­ca­ción, menor irri­ta­bi­li­dad y mejor con­ducta, una mayor cali­dad de vida y faci­li­dad para la inclu­sión social, regu­la­ción de sueño, solu­ción de pro­ble­mas de ali­men­ta­ción, solu­ción a los pro­ble­mas para ir al baño,…. En resu­men, si regu­la­mos el des­or­den sen­so­rial de la per­sona con autismo, cam­bia­re­mos su vida a mejor, y por exten­sión al de su fami­lia. Cada día la evi­den­cia cien­tí­fica es más extensa y robusta y se pone por encima de la tera­pia con­duc­tual en rele­van­cia e impor­tan­cia, pero a pesar de eso, acce­der a tera­pias de inte­gra­ción sen­so­rial es extre­ma­da­mente difícil.

Inves­ti­ga­do­res des­cu­bren alte­ra­cio­nes en la cor­teza insu­lar rela­cio­na­das con el des­or­den sen­so­rial en el autismo, este artículo en la sec­ción de neu­ro­fi­sio­lo­gía y cere­bro, pero dada su rela­ción con aspec­tos sen­so­ria­les lo aña­di­mos nuevamente.

Autismo, infan­cia y pro­ble­mas del apa­rato diges­tivo lo aña­di­mos en la sec­ción de micro­bio­lo­gía, pero se tocan muchos aspec­tos sen­so­ria­les, así que al igual que con el ante­rior lo aña­di­mos nuevamente.

Un nuevo estu­dio revela la difi­cul­tad de las per­so­nas con autismo para pro­ce­sar simul­tá­nea­mente soni­dos e imá­ge­nes, como ver una pelí­cula extran­jera mal doblada, los niños con Tras­tor­nos del Espec­tro del Autismo (TEA) tie­nen pro­ble­mas para inte­grar simul­tá­nea­mente la infor­ma­ción de sus ojos y de sus oídos. Hay una enorme can­ti­dad de esfuerzo y ener­gía vol­ca­dos en el tra­ta­miento de niños con autismo, pero prác­ti­ca­mente nada de ello se basa en una sólida base empí­rica ligada a la fun­ción sen­so­rial. Y de eso nos habla este intere­sante estudio.

El desa­rro­llo del len­guaje en el autismo y su rela­ción con aspec­tos sen­so­ria­les y motri­ces, que aun­que está en la sec­ción ante­rior, tam­bién tiene cabida aquí por temática.

Fár­ma­cos

La inves­ti­ga­ción sobre fár­ma­cos la ver­dad es que durante el 2014 ape­nas a apor­tado nada nuevo, salvo quizá el artículo que ya men­cio­na­mos pre­via­mente Un viejo fár­maco reduce los sig­nos de autismo en rato­nes. Pero sí merece la pena des­ta­car una deci­sión, basada tam­bién en prin­ci­pios cien­tí­fi­cos, y es la del Ins­ti­tuto Nacio­nal de Salud Bri­tá­nico en con­tra del uso de fár­ma­cos para el autismo. El Natio­nal Ins­ti­tute for Health and Care Exce­llence (NICE) del Reino Unido es la orga­ni­za­ción res­pon­sa­ble de dise­ñar los están­da­res de cali­dad que impli­can a la sani­dad del citado país. Estos están­da­res se basan siem­pre en fuerte evi­den­cia cien­tí­fica, y esta rigu­ro­si­dad los ha con­ver­tido en un refe­rente a nivel inter­na­cio­nal. Una ten­den­cia a usar la mínima can­ti­dad posi­ble de fár­ma­cos que cada día se está exten­diendo más y más.

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